Vie. Feb 3rd, 2023

Los beneficios pagados a los accionistas pueden realizar tangible la fortuna producida por la compañía. Esta es una señal clara y comprensible de conseguir, aunque tiene privaciones en el momento de su consideración profunda. Hay que poseer en cuenta que depende de los criterios acentuados por la dirección de la compañía, por lo que en circunstancias puede estar más incitados por intereses no relacionados a la verdad de la compañía.

Por otro lado, es un índice de previsibilidad más que de desempeño. De ahí que posteriormente vamos a descubrir cómo hay que examinar la ganancia si deseamos que los dividendos de nuestra cartera dependa de esta renta.

Mirando de cerca al dividendo. El primer índice de un dividendo al que el inversor va es a la rentabilidad del dividendo, que relaciona sin rodeos el dividendo con la valorización de la empresa. A través de este ratio podemos tener una percepción de cuánto recibiríamos por el flujo continuo de este dividendo y en que lapso recuperaríamos la inversión realizada.

Cuando los valores de las acciones bajan, la rentabilidad del dividendo sube. Por el contrario, cuando el valor de las acciones aumenta, baja. Esto debido a que la ganancias del dividendo cambia en historia con los valores de las acciones, a menudo parecen inusualmente elevados para las acciones cuyo precio se está depreciando inmediatamente y muy bajo cuando las acciones han padecido una exagerada valoración.

Seguidamente, debemos de comprender qué clase de compañía es y en qué sector se mueve. En lo general, las compañías emergentes relativamente chicas , no obstante de acelerado crecimiento, pueden pagar dividendos en promedio más bajos que las compañías afianzadas en su industria. En general, las compañías ya afianzadas que no están creciendo inmediatamente pagan una rentabilidad de dividendo más elevada. Las acciones que negocian productos básicos y servicios públicos son modelos en todas las industrias con los beneficios medios más elevados.

En comparación, es importante saber cuál es la diferencia entre la rentabilidad del dividendo en el lugar o frente a la rentabilidad del activo libre de peligro de relación (bono estadounidense o bono germano a diez años) para saber cuál es la cantidad de peligro por esa compensación recibida que representa el dividendo. En este grado, la compañía debe ser estudiada profundamente porque las rentabilidades de los dividendos deben ser parecida entre compañías del mismo sector, a salvo que lleven una táctica contraria.

Una ocasión identificado el dividendo nos aparecen varias cuestiones, ¿es sostenible? ¿crecerá al transcurso de los años? Por esto, es interesante vislumbrar si, en los últimos 10 años, ha tenido mucha volatilidad o no en su pago, en otras palabras, años en los que se ha escogido por no pagarlo o adecuadamente disminuir muchísimo su valor sobre la media. Y si su progreso ha sido de forma continua durante ese lapso.

Compararse con el flujo de efectivo arriba de los rendimientos de la compañía. Cuando se estudia la sostenibilidad del dividendo, es normal echarle un vistazo al rendimiento de la compañía para cotejar el resultado con los dividendos repartidos. El percance de esto es que el rendimiento es una métrica contable, a la que se le repercute partidas contables bajo el origen del devengo, por lo que no tiene un ingreso o egreso de dinero per se.

En otras cuentas como las amortizaciones que, a pesar de las restricciones, las compañías tienen margen para ejecutarlas a un alto o bajo ritmo y lo mismo puede producirse con las provisiones, que su transformación se usa para modificar la representación de los peligros a los que se enfrenta la compañía.

Por esto, la rentabilidad por acción puede darnos una representación orientativa sobre la sostenibilidad del dividendo a esparcir a través de ratios como la de payout que indican el grado de ganancias que se disponen para el pago de dividendos.

La verdad de la sostenibilidad del dividendo se encuentra más unida a las cuentas del Estado de Flujos de caja en la que el cash flow agrega a los beneficios de la compañía las provisiones y amortizaciones ejecutadas durante ese lapso tiempo. Si el peso de los dividendos está en la sintonía del cash flow del sector o por abajo, la compañía no tendría que confrontar aprietos en la sostenibilidad de su pago.

Cuanto más pequeño sea su porcentaje, más pequeño es el peligro de procesos inesperados según los resultados a futuro. La verdadera dificultad aparece cuando el porcentaje sobrepasa el 100%, dado que en el tiempo estudiado la ganancia generada no compensa el pago a los accionistas por medio de dividendo.

Por Overflod

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