Vie. Feb 3rd, 2023

Es sabido que la educación nos facilita las cosas y nos abre el camino a más y mejores oportunidades en todos los ámbitos de la vida y las finanzas para nada son la excepción.

Es una materia pendiente para muchas personas. Sin embargo, poseer enseñanza sobre este asunto nos ayuda, entre tantas otras cosas, a no perder dinero frente al progreso de la inflación, conocer cuál es el verdadero costo de un préstamo y si nos sirve o no tomarlo, estructurar nuestro presupuesto, instalarse metas para llegar un objetivo financiero, y mucho más.

Es un asunto en el que debemos capacitarnos para proteger ese capital que ganamos con mucho esfuerzo y trabajo. La enseñanza financiera fue, por bastante tiempo, una materia pendiente en la Argentina y en muchos países, especialmente de América Latina. Desde el pasado año -y por medio de diversos proyectos de Ley- se trata que esta enseñanza sea obligatoria en las
escuelas.

También desde hace mucho tiempo, dependencias públicas y compañías privadas relacionadas al sector de las finanzas (como entidades bancarias, controladores o agentes bursátiles) están involucrados en ofrecer enseñanza financiera y gestar razón sobre las conveniencias de tener más sabiduría para conducir mejor nuestro capital.

Veamos en primer término: ¿de qué va esto? De acuerdo a la de explicación de la Ocde, “la educación financiera puede ser descripta como el desarrollo por el cual los consumidores/inversores financieros agrandan su conocimiento acerca de los productos, términos y peligros financieros y, a través de información, enseñanza y/o consejo objetivo, generan destrezas y seguridad para conseguir una mejor concientización de los peligros y beneficios financieros, para tener decisiones informadas, para conocer dónde dirigirse para solicitar ayuda y establecer otras medidas efectivas para prosperar en su tranquilidad financiera».

El Banco Central de Argentina (Bcra), que posee igualmente una campaña activa de enseñanza financiera, describe algunos de los muchos beneficios de percibir una razonable preparación en este plano: –

La enseñanza financiera contribuye a la asimilación de hábitos financieros saludables, desarrollados en la planificación financiera individual y familiar y el crecimiento de habilidades y conductas que permitan concretar objetivos financieros. –

La formación financiera favorece que los individuos adquieran los conocimientos, desarrollen las habilidades y las disposiciones necesarias para entender, cotejar y escoger los productos y servicios financieros que mejor se adecuen a sus economía y expectativas.

El asunto es clave y merece que todos le pongamos consideración. Más formación financiera significa más opciones y más herramientas para respaldar los capitales de variables que ya son pandémicas, como la inflación y la depreciación del tipo de cambio.

Esto también es la ayuda con la que podemos conocer el costo verdadero, por ejemplo, de un crédito. Conocer que en ese hecho es el Costo Financiero Total (Cft) el que nos dice cuánto deberemos desembolsar por ese efectivo, y no la Tasa Nominal Anual (Tna), que siempre es menor (¡y está escrita más grandes en los anuncios!).

Enseñanza Financiera es equivalente de saber si el porcentaje de interés que nos dan por un plazo fijo es bueno o malo en fines reales para nuestra billetera, y de qué otras opciones tenemos a la hora perfeccionar esa cifra. Familiarizarnos con productos fáciles de inversión, como son los Fondos Comunes de Inversión (Fci) perfectamente para proteger nuestra inversión.

De acuerdo con la últimos estudios que llevo a cabo el Banco de Desarrollo de América Latina (Caf) -una entidad financiera multilateral cuyo objetivo es respaldar el crecimiento sostenible de los países y la integración a la región de los mismos- Argentina se encontraba en el puesto 37 de los 39 países estudiados a nivel global sobre instrucción financiera.

A grado regional, no le iba mucho mejor: Argentina se encontraba en el último sitio atrás de Chile, Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, según el mismo estudio. A pesar de esto, hay claras señales de que paulatinamente es falta de interés de la sociedad por saber sobre inversiones y finanzas se está modificando. En los últimos dos años, desde el inicio de la pandemia, son muchas más personas que se involucran en el asunto y acceden a enseñanzas, cursos o webinars para conocer sobre inversiones.

En este sentido, informes recientes que salen de una investigación que realizó a fines de 2021 sobre el asunto la Uade, demuestran que: Quienes lograron ahorrar durante el año 2021, acudieron poco a la inversión a través del Mercado de Capitales, y la gran mayoría(52%) se decidió por obtener y guardar dólares. Solo un 26% dijo haber invertido en el Mercado a través de elementos como fondos comunes de inversión Fci, certificados de depósitos argentino Cedears y acciones, entre otros, y 22% señaló que únicamente colocaba sus ahorros en plazos fijos de entidades bancarias.

El estudio, que admitía resultados diferentes, puso de manifiesto igualmente que un buen sector de los argentinos eligieron en 2021 a las criptomonedas, posiblemente desconociendo el peligro y la gran volatilidad en los valores de esta clase de activos no regulados y solo aprovechables para inversores con alta resistencia al riesgo. Hay mucho por conocer y un largo sendero por transitar. Las ganancias valen el proceso de entrenamiento.

Por Overflod

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